La Vida de Martin Cito

viernes, noviembre 16, 2007

ELVIS COSTELLO EN VIVO EN SAN FRANCISCO, 30 DE SEPTIEMBRE DE 1999

Elvis Costello (o Declan Patrick MacManus) es un ecléctico músico londinense que a través de los años fue moviéndose por todos (o casi todos) los caminos de la música contemporánea. Criado en un hogar de músicos, comenzó en el negocio en 1977 con la edición de My Aim is True, encarnando la rebeldía punk de aquellos días, y luego transitó por el country (Almost Blue grabado en 1981 enteramente con músicos country como Johnny Cash en Nashville), el swing (Trust también de 1981), el rock, la música clásica (The Juliet Letters grabado en 1993 junto al cuarteto de cuerdas The Brodsky Quartet), el ska (fue productor del primer disco de “The Specials”) y el jazz. Registra en su haber colaboraciones con músicos de la talla de Paul McCartney, Burt Bacharach, Chet Baker, Tonny Bennett, Eurythmics, Bill Frissell, Marc Ribot, Brian Setzer, Mick Jones y Bruce Springsteen entre otros, así como también participaciones en varias bandas de sonido, como las de los filmes Notting Hill y Austin Powers: El espía seductor. Esta diversidad musical y el cariz de sus letras que va desde la furia dura de la década del setenta(“Algunas veces desearía hacerte callar /cuando escucho las tonterías que decís/pienso que ojalá que alguien pare esto/porque no puedo soportar verte así”, Alison-1977) hasta la actual reposada, tranquila y aguda capacidad de observación (“Estas habitaciones te juegan sucio/¿te acordás de cuando estaban siempre llenas de risa?/Ahora están desiertas/solo parecen retener el eco de voces enojadas”- This House is Empty Now- 1998) hacen que hoy en día, promediando los 45 años, Elvis Costello sea uno de los músicos más respetados por el público y sus colegas. Este año, luego de la edición de Painted from Memory, una excelente colaboración con Burt Bacharach, Elvis Costello inició, acompañado por Steve Nieve (ex tecladista de The Attractions, grupo que lo acompañó por más de 10 años), su nueva gira melancólicamente titulada Lonely World Tour, con una primera parte europea y una segunda en los Estados Unidos, interrumpida por su sorpresiva aparición en Woodstock en julio.
La primera fecha de la parte norteamericana de la gira fue el 30 de septiembre en el teatro Warfield de la ciudad de San Francisco, California, con todas las localidades agotadas dos semanas antes del recital. Ese día, a las 8 de la noche, no cabía ni un alfiler en el histórico teatro de la avenida Market. Un público compuesto principalmente por gente de entre 30 y 40 años que habían pagado entre 40 y 50 dólares (sino los más de 100 que pedían en la reventa) se daba cita para ver el enésimo desembarco de Costello en los Estados Unidos, con una gira que lo llevará a través 19 ciudades en 12 estados hasta mediados de noviembre. En un escenario despojado de cualquier escenografía, Elvis Costello y S. Nieve, vestidos totalmente de negro, recorrieron, durante casi 2 horas y media, un repertorio acumulado a lo largo de más de 20 años. Costello con la voz en su mejor forma, se acompañó ocasionalmente con una guitarra acústica y con el piano de Stevie Nieve, cuyos arreglos jazzeros que le daban un groove especial a los más de 30 temas del concierto.
El impactante comienzo fue uno de los tres temas nuevos de los que está componiendo el dúo para un próximo disco (Alibi). Luego, Costello paseó a la audiencia por todos los climas posibles, a través del romanticismo desvergonzadamente íntimo de canciones como Motel Matches, Almost Blue, Toledo y What´s Her Name Today y de la fuerza rítmica de Pads, Paws and Claws —compuesto junto a Paul McCartney— y (Don´t Want to Go to) Chelsea. Sólo que, esta vez, a pesar de que los tocó apenas acompañado con la guitarra, logró que todo el público que llenaba el atestado auditorio bailara de pie.
Además de cantar, Elvis logra una comunicación muy especial con el público. Con sus manos y sus gestos irónicos, es capaz de otorgarles un segundo significado a algunas frases de sus esmeradísimas y agudísimas letras, logrando una cercana complicidad con una audiencia completamente conquistada que festejaba ruidosamente cada segunda intención.
Después de la clásica Alison, llega el primer final del concierto, con la oscura Deep Dark Truthful Mirror. Luego de un breve descanso llega el primer bis, con Inch by Inch y una prolongada versión de Watching the Detectives, que sirve de plataforma de lanzamiento para una poderosa zapada de guitarra eléctrica con el piano de Steve Nieve que concluye con todo el teatro ovacionándolos de pie y pidiendo otra. Costello no se hace rogar demasiado, y la juguetona Everyday I Write the Book, es el comienzo de un segundo set de bises con la irónica God´s Comic —escrita en referencia a los musicales de Andrew Lloyd Weber— , y la bellísima I Want You, en una versión capaz de dejar sin aliento al más desentendido y parece ser el broche de oro de un recital imperdible. Pero, Costello hace una, esta vez sí, última aparición con God Give Me Strengh, de Painted from Memory, para llegar al gran final con Couldn´t Call It Unexpected, en el que Costello, sin micrófono alguno y acompañado sólo por el piano, recorre el escenario de un lado a otro mientras saluda a la gente y firma autógrafos, dejando así al Warfield a sus pies. Así, se cumplía el puntapié inicial de la gira norteamericana “del Mundo Solitario”. Elvis Costello seguirá desparramando su música por el mundo, acercándonos sensaciones de un tipo que nunca dejó de hablar del amor, con sus desventuras incluidas, mientras su público más fiel se pregunta en qué género musical incursionará la próxima vez (¿otra vez música clásica?); mientras tanto, esa noche en el Warfield, demostró que ahora sobra con él, una guitarra y un piano.